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Pablo Neruda - Soneto XVII

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No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

Pablo Neruda - Cien sonetos de amor (1959).

Gustavo Cerati - Puente

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Hoy te busqué
en la rima que duerme
con todas las palabras.

Si algo callé
es porque entendí todo,
menos la distancia.

Desordené
átomos tuyos
para hacerte aparecer.

(Un día más, un día más...).

Arriba el sol,
abajo el reflejo
de cómo estalla mi alma.

Ya estas aquí
y el paso que dimos
es causa y es efecto.

Cruza al amor,
yo cruzaré los dedos:
Y gracias por venir.
¡Gracias, porvenir!

Adorable puente,
se ha creado entre los dos.

Cruza al amor,
yo cruzaré los dedos:
Y, gracias por venir.
¡Gracias, por venir!

Adorable puente...

Cruza al amor...
...cruza al amor por el puente.

Usa al amor:
Usa al amor como un puente...


Gustavo Cerati-Bocanada.


José Ángel Buesa - Poema del renunciamiento

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Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente,
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
soñaré con tus labios desesperadamente,
soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
—el tormento infinito que te debo ocultar—,
te diré sonriente: «No es nada... Ha sido el viento».
Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!


José Ángel Buesa - Babel (1936) y Oasis (1943).