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Mario Benedetti - Vaivén

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Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará. Julio Cortázar
Como casi siempre, al descubrirse, el desnudo y la desnuda se asombran de sus desnudeces. Como casi siempre, éstas son mejores que las de la memoria. Por supuesto, son jóvenes. Él es el primero en quebrar el encantamiento y la inercia. Sus manos se ahuecan para buscar y encontrar los pechos de ella, que al mero contacto lucen, se renuevan. Entonces, acariciando persuasivamente entre índice y pulgar los extremos radiantes, él dice o piensa: “No es que carezca de sentido de culpa, pero la verdad es que no me atormento. Las sensaciones vienen y se van, son aves migratorias, y cuando vuelven, si vuelven, ya no son las mismas. Se fueron frescas, espontáneas, recién nacidas, y regresan maduras, inevitablemente programadas. Entonces, ¿A qué ahogarse en el deber? El deber, al igual que el dolor (¿o será otra filial del dolor?), es un cepo. Esto hay que saberlo de una vez para siempre, si queremos que su gesto am…

José Ángel Buesa - Poema de la despedida

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Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

José Ángel Buesa - Oasis.



Sobran las palabras - José Larralde

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Aprendí a buscarte nada más, sin saber que estabas
tan adentro mío y más allá, de todo y de nada.
Aprendí a llorarte sin saber, que en cada mañana,
bajabas el sol para traer, luces de esperanza.

Qué extraño fue todo ya lo ves, la vida que pasa,
y en la más austera desnudes sobran las palabras,
sobran las palabras...

Que argumento gris tiene el perfil, de las horas lacias,
desglosando lágrimas de atril, de estériles páginas.
Anda suelto el aire en el pinar, borrando nostalgias,
que extraño fue todo pa' que llorar, si hoy sé que me amas.


Qué extraño fue todo ya lo ves, la vida que pasa,
y en la más austera desnudes sobran las palabras,
sobran las palabras...

Aprendí a buscarte nada más, sin saber que estabas,
tan adentro mío y más allá, de todo y de nada.
Aprendí a llorarte sin saber, que en cada mañana,
bajabas el sol para traer, luces de esperanza.

Que extraño fue todo ya lo ves, la vida que pasa,
y en la mas austera desnudes, sobran las palabras,
sobran las palabras...

José Larra…