lunes, 2 de marzo de 2015

Poema XX



Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda - Veinte poemas de amor y una canción desesperada.






sábado, 28 de febrero de 2015

Amor de primavera


Estoy escuchando el recital que dio Spinetta en la Universidad de Belgrano en 1980 (dale clíc para escucharlo completo) y me encontré con esta anécdota que cuenta el flaco antes de tocar el antepenúltimo tema de ese día:

“Voy a hacer un tema que no es mío y que es uno de los pocos temas que no son míos y que canto; y que es de un tipo que es un genio, y yo lo conocí.

Un día vino a mi casa, vivía en Avellaneda y venía en taxi hasta Núñez (te encargo la cuenta del taxi), venía y me decía:

-¿No tenés para pagar el taxi?

-Y yo le decía:

-Pero flaco, te fuiste al carajo ¿Cómo hacemos para pagar esto?

-Y no sé ¿Tu vieja no tendrá?

Un día se cruzo enfrente y se comía pre-pizzas crudas (por ejemplo). Estaba bastante bien del bocho, tan bien como para hacer canciones hermosas, lo que pasa es que después creo que su mente se degradó y se destruyó; pero ese tipo era realmente impresionante. Se ponía una redecilla de cabello en la cabeza y salía girando por la calle y decía:

Soy un robot, soy un robot, ¿quién me llama, quién me llama?” 

- ¿Cómo se llamaba? –Pregunta una voz masculina de la audiencia.

-Ramsés VII –Contesta Spinetta antes de interpretar “Amor de primavera” de Tanguito.

Allá a lo lejos puedes escuchar
a un amor de primavera,
que anda dando vueltas,
que anda dando vueltas,
que anda dando vueltas.

Allá a lo lejos puedo escuchar
a un amor de primavera,
que anda dando vueltas,
que anda dando vueltas,
que anda dando vueltas. 

Abre el barril de lluvia 
toma una copa:
Y el hombre es de cristal
volveré a vibrar,
volveré a vibrar.

Te comunicarás con él
en una línea
directa al infinito,
directa al infinito,
directa al infinito.

Y verás que todo,
que todo corre hacia ahora.

Aquí, allí y en todas partes, 
aquí, allí y en todas partes
 
Allá a lo lejos puedes escuchar
a un amor de primavera,
que anda dando vueltas,
que anda dando vueltas.

José Alberto Iglesias (Ramsés VII - Tanguito).





  

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