domingo, 19 de octubre de 2014

Domingo 17 de marzo

 Si alguna vez me suicido, será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso. Quisiera quedarme en la cama hasta tarde, por lo menos hasta las nueve o las diez, pero a las seis y media me despierto solo y ya no puedo pegar los ojos. A veces pienso qué haré cuando toda mi vida sea domingo. Quién sabe, a lo mejor me acostumbro a despertarme a las diez. Fui a almorzar al Centro, porque los muchachos se fueron por el fin de semana, cada uno por su lado. Comí solo. Ni siquiera me sentí con fuerzas para entablar con el mozo el facilongo y ritual intercambio de opiniones sobre el calor y los turistas. Dos mesas más allá, había otro solitario. Tenía el ceño fruncido, partía los pancitos a puñetazos. Dos o tres veces lo miré, y en una oportunidad me crucé con sus ojos. Me pareció que allí había odio. ¿Qué habría para él en mis ojos? Debe ser una regla general que los solitarios no simpaticemos. ¿O será que, sencillamente, somos antipáticos?

 Volví a casa, dormí la siesta y me levanté pesado, de mal humor. Tomé unos mates y me fastidió que estuviera amargo. Entonces me vestí y me fui otra vez al Centro. Esta vez me metí en un café; conseguí una mesa junto a la ventana. En un lapso de una hora y cuarto, pasaron exactamente treinta y cinco mujeres de interés. Para entretenerme hice una estadística sobre qué me gustaba más en cada una de ellas. Lo apunté en la servilleta de papel. Este es el resultado. De dos, me gustó la cara; de cuatro, el pelo; de seis, el busto; de ocho, las piernas; de quince, el trasero. Amplia victoria de los traseros.

Mario Benedetti - La Tregua.





sábado, 18 de octubre de 2014

El crujido

Demasiado, muy poco

muy gordo
muy delgado
o nadie.
Risa o
lágrimas
rivales o
amantes

Extraños con rostros
como el reverso
de dedos pulgares

Ejércitos corriendo entre
calles sangrientas
agitando botellas de vino
Acuchillando
y cogiendo con vírgenes

Un viejo en un cuarto barato
con una fotografía de M. Monroe

Hay una soledad tan grande en este mundo
que puedes verla en el lento movimiento
de las manecillas de un reloj.

La gente está cansada
mutilada
por el amor o el desamor
la gente no es buena con los demás
el uno al otro

El rico no es bueno con el rico
el pobre no es bueno con el pobre.
Tenemos miedo

Nuestro sistema educativo nos dice
que todos podemos llegar a ser
ganadores de culo grande

No se nos dijo
de los atrevidos
o los suicidas
o del terror de una persona
adolorida, en un lugar solitario
intocable
indecible.

Regando una planta

La gente no es buena con la demás
La gente no es buena con la demás
La gente no es buena con la demás

y supongo que nunca lo serán
y no les pido que lo sean.

La cuenta suspenderá
las nubes nublaran,
el asesino decapitará al niño
como si diera una mordida a un cono de helado.

Demasiado, muy poco
muy gordo
muy delgado o nadie.

Mas rivales que amantes
La gente no es buena con la demás
tal vez si lo fueran
nuestras muertes no serían tan malas
mientras tanto, miro a las jovencitas
codiciadas
flores de oportunidad.

Debe haber una manera
seguramente debe haber una manera
en la que todavía no hemos pensado
¿quién puso este cerebro en mí?

él llora
él pide
él dice que hay oportunidad

ésta no dirá no.

Charles Bukowski








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