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Alejandra Pizarnik - Hija del viento

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Han venido.
Invaden la sangre.
Huelen a plumas,
a carencias,
a llanto.
Pero tú alimentas al miedo
y a la soledad
como a dos animales pequeños
perdidos en el desierto.

Han venido
a incendiar la edad del sueño.
Un adiós es tu vida.
Pero tú te abrazas
como la serpiente loca de movimiento
que sólo se halla a sí misma
porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto,
tú abres el cofre de tus deseos
y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad
que las palabras se suicidan.

Alejandra Pizarnik

Eduardo Galeano - El mundo

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Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.


 A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
 - El mundo es eso – reveló -. Un montón de gente, un mar de fuegultos.

 Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.


Eduardo Galeano - El libro de los abrazos.

Alejandro Filio - Mujer que camina

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No conforme con tus ojos
te propongo menos cielo, más abrazos,
hace tiempo que te sueño
y ya no sé cómo explicárselo a estas manos.

Que se rompe en el espacio
cuando pasas simplemente caminando,
cuánta estrella llevas puesta en la silueta
que me sigue deslumbrando.

No es la noche ni el café
lo que me obliga a caminar por esta casa,
esta maldita incomprensión
que no despega de tu cuerpo la mirada.

Sigues siendo irremediable,
imprescindible para todo lo que estalla,
como luna irrepetible
como viento entre las ramas.

Mujer para el sol de mañana,
mujer hasta el borde del alba,
mujer que te pierdo y encuentro;
mujer para afuera, mujer para adentro.

Mujer desafiando a los astros,
mujer que camina sin rastro,
mujer que me abrazas el alma:
Mujer que me robas...
mujer que me robas, la calma.

De tu boca tengo el sueño
cada noche, cada luna solitaria.
De tu pecho el medio sol al horizonte
que se pierde, que se escapa.

Sigo siendo para el fuego y el dolor,
para el miedo y el olvido,
no me pidas …