Disfruta de lo mejor de la trova, el rock y la música latinoamericana las 24 hrs del día sin cortes ni auncios. Solamente dale play y espera unos segundos para que comience a sonar la música.
La frase de la imagen NO pertenece a Mario Benedetti . ¿Qué te ha dado el pasado? ¿la fuga que te mira en el espejo? ¿aquel fantasma que te desbarata? ¿la sombra de tus nubes? ¿la intemperie? Rápido como el río ha transcurrido pero ocurre que el río no envejece pasa con sus crujientes y sus ramas sus duendes y su cielo giratorio. Quedaron armoniosos pero inmóviles tu mayo de piedad, tus artilugios todo el prodigio se volvió espesura y la espesura se llenó de tedio; ya no llueve en tu olvido, ni siquiera en tu pobre redoma o en las tapias, aunque el pasado está escondido y lejos no tienes más remedio que mirarlo. Mario Benedetti
La frase de la imagen NO pertenece a Mario Benedetti . La muerte está esperándome ella sabe en qué invierno aunque yo no lo sepa por eso entre ella y yo levanto barricadas arrimo sacrificios renazco en el abrazo fundo bosques que nadie reconoce que existen invento mis fogatas quemo en ellas mis memorias tirabuzón de humo que se interna en el cielo por eso entre ella y yo pongo dudas y biombos nieblas como telones pretextos y follajes murallones de culpa cortinas de inociencia así hasta que el baluarte de cosas que es mi vida borre la muerte aleve la quite de mis ojos la oculte y la suprima de mí y de mi memoria mientras tanto ella espera. Mario Benedetti - Viento del exilio .
Los mejores escritos y frases del Subcomandante Marcos . La carta que el Sup escribió para que Elías Contreras le entregara, como si propia fuera, a La Magdalena. Magdalena: Te vi de madrugada. Escondida o encerrada estabas en una torre de calendarios y geografías absurdas que me decían que no era bienvenido. Pero, apenas un momento, y te asomaste entera, hermosa y desnuda de prejuicios, luchando a favor de este nadie que soy y rescatándome de una noche ajena. Yo me quedé temblando, aún lo estoy. Deslumbrado todavía, en los pasos que siguieron y dimos juntos, lo que antes entró por la mirada, suavemente se llegó a mi pecho por camino desconocido. Te vi, y yo pensé que eso me bastaría, que tu imagen sería suficiente para tomar fuerza y alejarme para que, cuando el tiempo pidiera cuentas, el saldo fuera apenas un recuerdo de la tormenta que por cabellos llevas, el collar de besos que imaginé para tu cuello. Pero no, no fue su...