Eduardo Galeano - Los tiempos del tiempo


Los mejores relatos y frases del libro
"Bocas del tiempo" de Eduardo Galeano.


 Él es uno de los fantasmas. Así llama la gente de Sainte Elie a los pocos viejos que siguen hundidos en el barro, moliendo piedras, escarbando arena, en esta mina abandonada que ni cementerio ha tenido nunca, porque ni los muertos han querido quedarse.

 Hace medio siglo, este minero, venido de muy lejos, llegó al puerto de Cayena, y se internó en busca de la tierra prometida. En aquellos tiempos, aquí había florecido el jardín de los frutos de oro, y el oro redimía a cualquier forastero muerto de hambre y lo devolvía a casa muy gordo de oro, si la suerte quería.

 La suerte no quiso. Pero este minero sigue aquí, sin más ropa que un taparrabos, comiendo nada, comido por los mosquitos. Y en busca de nada revuelve la arena día tras día, sentado ante la batea, bajo un árbol más flaco que él, que apenas lo defiende de la ferocidad del sol. Sebastián Salgado llega a esta mina perdida, visitada por nadie, y se sienta a su lado. Al cazador de oro le queda un solo diente, un diente de oro, que cuando él habla brilla en la noche de su boca:

 –Mi mujer es muy linda–dice.

 Y muestra una foto rotosa y borrosa.

 –Me está esperando–dice.

 Ella tiene veinte años.

 Hace medio siglo que ella tiene veinte años, en algún lugar del mundo.


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