Entonces sólo entonces - Luis Cardoza y Aragón

Los mejores poemas y frases
de Luis Cardoza y Aragón.


I

Cubre tu cuerpo, que está siempre desnudo,
hasta ese último lucero ya sin nombre
que desborda en un grito mudo el cielo.

Duro manantial de llamas, estatua
mineral y celeste, sobrehumana,
muerta en la vida y en la muerte viva
con su fisiología de ventana.

Despertaré: volaré por los aires.
Volaré por los aires si me olvida
esa voz alta que me sueña vida.

Nada sino tu voz y mi ceniza.
Tu dulce amarga voz y mis velas sin rumbo.
Hueso del fruto de la luz, tu cuerpo.
Nada sino silencio y cielo.

Florece tu cuerpo,
y yo me muero.
El alba.

II

Olvido y sombra lenta
y sangre sobre plata.

Frente a la dulce muerte,
dulce siempre como la luna nueva,
ceniza y jaramago.

Fervor de cielos altos,
oh mis huesos,
nocturnos minerales.


En la piedra reposa
la sangre no nacida.
La tristeza
de los hombres futuros.

Muy lejos de sus brazos
tiembla el agua
como niña desnuda.

Apagad vuestra sed en el espejo
como un ascua, como pústula viva
o grito de socorro en el desierto.

III

Todo yo me abro como una ventana
y justa quedas enmarcada en ella.
Me acodo en mí mismo.
Te siento, a veces, como pulpa,
tal vez como semilla
o como fruto íntegro,
y algo que es mucho más que fruto sólo:
alta perpetuidad de tu delicia.

Ventana, horizonte y vigía,
están en mí, y yo estoy en ellos
confundido, como mi propia muerte
está en mi propia vida.

IV

Cuando todo sea gratuito y nada recompensa
y el sueño sea inútil por el milagro fiel y puro.

Cuando encuentren su puerto las tumbas errantes de los mares
y la flor de la luz no sea amarga y resucite el viento.

Cuando aquí, en el fondo del cielo,
hundido a pique tu cuerpo
no sea mi sombra en relieve.

Entonces, sólo entonces…

V

Olvido y sombra lenta
y sangre sobre plata.

Frente a la dulce muerte,
dulce siempre como la luna nueva,
ceniza y jaramago.

Fervor de cielos altos,
oh mis huesos,
nocturnos minerales.

En la piedra reposa
la sangre no nacida.
La tristeza
de los hombres futuros.

Muy lejos de sus brazos
tiembla el agua
como niña desnuda.

Apagad vuestra sed en el espejo
como un ascua, como pústula viva
o grito de socorro en el desierto.

Luis Cardoza y Aragón

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