Sarmiento

1870 Buenos Aires

 El presidente argentino, Domingo Faustino Sarmiento, recibe el parte militar de la victoria en Paraguay. Ordena a la banda de música que toque serenatas y escribe: Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana.

 Sarmiento, fundador de la Sociedad Protectora de Animales, predica el racismo sin pelos en la lengua y lo practica sin que le tiemble la mano. Admira a los norteamericanos, exentos de toda mezcla de razas inferiores, pero de México al sur no ve más que barbarie, mugre, superstición, caos y locura. Esas tinieblas lo aterran y lo fascinan: él se lanza al ataque con un sable en una mano y un candil en la otra. Como gobernador y presidente, multiplica los cementerios y las escuelas y fomenta las nobles virtudes del degüello, el ahorro y la lectura. Como escritor, publica prosas de mucho talento a favor del exterminio de gauchos, indios y negros y su sustitución por blancos labriegos del norte de Europa, y en defensa del uso del frac y del corte de pelo a la inglesa.

Eduardo Galeano - Memoria del Fuego II: Las caras y las máscaras.