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Canción de la muerte enamorada



Alguien llamó a mi puerta de madrugada,
era la vida vacía, el vivir por nada:
Sigue de largo —le dije—, aquí no entras,
que aquí sólo entra la muerte enamorada,
que aquí sólo entran las penas,
que aquí sólo entran las ansias;
que aquí sólo entra la rabia
y a veces, muy raras veces,
la dicha entra.

Alguien llamó a mi puerta al caer el alba,
era la muerte vacía, el morir por nada:
Sigue de largo —le dije—, aquí no entras,
que aquí sólo entra la vida enamorada,
enamorada...

José Antonio Nachón








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