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Mario Benedetti - Ausencias

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Las mejores frases y poemas de Mario Benedetti .  Las cosas que nos faltan, cuántas cosas. Las que quedaron en el camino o nunca accedieron a él. Quien más, quien menos, todos llevamos una filatelia de las ausencias.  Hay partidas, adioses de los que no volvieron ni volverán. Aun en las mejores y conquistadas alegrías, sobreviene de pronto un vacío y nos quedamos taciturnos, solos, tiernamente desolados.  Por suerte cuando soñamos vuelven todos, los que todavía son y los que fueron. Y abrazamos fantasmas, almas en pena y almas en gloria. Ellos nos cuentan su impiadosa sobrevida, aunque, eso sí, marcando siempre su territorio, que es sólo invierno.  Su exilio tan pasivo, tan inerte, no está consolidado. Con su martirio, nos martirizamos, quizá porque sabemos que todo eso acaba en un opaco despertar. Viene entonces la fase de ojos abiertos, también llamada insomnio. Allá arriba está el cielo raso, con la araña de siempre en su...

Mario Benedetti - Ausencias

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Esta frase pertenece al poema " Ciudad en que no existo " de Mario Benedetti . Las cosas que nos faltan, cuántas cosas. Las que quedaron en el camino o nunca accedieron a él. Quien más, quien menos, todos llevamos una filatelia de las ausencias. Hay partidas, adioses de los que no volvieron ni volverán. Aun en las mejores y conquistadas alegrías, sobreviene de pronto un vacío y nos quedamos taciturnos, solos, tiernamente desolados. Por suerte cuando soñamos vuelven todos, los que todavía son y los que fueron. Y abrazamos fantasmas, almas en pena y almas en gloria. Ellos nos cuentan su impiadosa sobrevida, aunque, eso sí, marcando siempre su territorio, que es sólo invierno. Su exilio tan pasivo, tan inerte, no está consolidado. Con su martirio, nos martirizamos, quizá porque sabemos que todo eso acaba en un opaco despertar. Viene entonces la fase de ojos abiertos, también llamada insomnio. Allá arriba está el cielo raso, con la araña de si...

Alegría - Mario Benedetti

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La frase de la imagen NO pertenece a Mario Benedetti .    Uno tiene derecho a la alegría. A veces es humo o es niebla o es celaje. Pero detrás de esas demoras ella está, esperando. Siempre hay una hendija del alma por donde la alegría asoma sus despabiladas pupilas.   Entonces el corazón se vuelve más vivaz, se extrae de su quietud y es casi pájaro.  La alegría sobreviene después de las ausencias, al fin de las nostalgias. Si uno se reencuentra con lo amado y su revelación unánime, es lógico que el gozo nos abrace y a uno le vienen las ganas de cantar.  Aunque no tenga voz, aunque esté ronco de pasadas angustias.  Después de todo la alegría es un préstamo, no nos pertenece. Es una locurita, un premio pasajero, pero la disfrutamos como si fuera propia, como un lucro, como una primavera de la vida. Ella se aferra al tiempo, arrastra su poquito de la infancia y se mete soplando en la vejez.  Semana tras se...

Vivir - Mario Benedetti*

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Esta frase NO pertenece a   Mario Benedetti . 1. Color del mundo Gracias a los sentimientos tomamos conciencia de que no somos otros, si no nosotros mismos. Los sentimientos nos otorgan nombre, y con ese nombre somos lo que somos. 2. El miedo Andamos por el mundo con el miedo a cuestas como si fuera un pudor obligatorio o en su defecto una variante del fracaso. Por las dudas, una buena fórmula contra el miedo la que dejó escrita el bueno de Pessoa: "Espera lo mejor y prepárate para lo peor" 3. Escépticos y optimistas Los escépticos no echan de menos las ausencias. Los optimistas aprenden del ayer y no lo borran. Los escépticos van y vienen sin nada. Y lo que es peor sin nadie. Los optimistas hacen un nudo con las certidumbres y llenan su bolsillo de poesía. 4.Vaivenes Cada existencia tiene sus vaivenes, es decir sus pormenores. 8. Utopías Lo imposible es una burla de los dioses. Todos venimos al mundo con la obsesión de un imposib...

Ausencias - Mario Benedetti

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La frase de la imagen NO pertenece a Mario Benedetti . Las cosas que nos faltan, cuántas cosas. Las que quedaron en el camino o nunca accedieron a él. Quien más, quien menos, todos llevamos una filatelia de las ausencias. Hay partidas, adioses de los que no volvieron ni volverán. Aun en las mejores y conquistadas alegrías, sobreviene de pronto un vacío y nos quedamos taciturnos, solos, tiernamente desolados. Por suerte cuando soñamos vuelven todos, los que todavía son y los que fueron. Y abrazamos fantasmas, almas en pena y almas en gloria. Ellos nos cuentan su impiadosa sobrevida, aunque, eso sí, marcando siempre su territorio, que es sólo invierno. Su exilio tan pasivo, tan inerte, no está consolidado. Con su martirio, nos martirizamos, quizá porque sabemos que todo eso acaba en un opaco despertar. Viene entonces la fase de ojos abiertos, también llamada insomnio. Allá arriba está el cielo raso, con la araña de siempre en su rincón de redes. No...