Enrique González Rojo - La clase obrera va al paraíso
Los mejores poemas y frases de Enrique González Rojo . Una vez me enamoré de una trotskista. Me gustaba estar con ella porque me hablaba de Marx, de Engels, de Lenin, y, desde luego, de León Davidovich. Pero, más que nada porque estaba en verdad como quería. Tenia las piernas más hermosas de todo el movimiento comunista mexicano. Sus senos me invitaban a mantener con ellos actitudes fraccionales. Las caderas, que eran pequeñas, redondas, trazadas por no sé qué geometría lujuriosa lucían ese movimiento binario que forma cataclismos en las calles populosas. Un día, cuando me platicaba que: «Lenin había visto con lucidez que la época de los dos poderes llegaba a su fin», yo le tomé la mano; ella continuó: «pero el problema básico era la concientización de los soviets». Yo no despegaba los ojos de sus senos. Un botón de audacia -meditaba- y me vuelvo un hombre rico. Y ella proseguía: «había que reforzar el p...