Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Despistes y franquezas
Radio Saudade
En Vivo - 24/7
🔊

Mario Benedetti - Vaivén

Imagen
Los poemas y relatos de Mario Benedetti . Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará. Julio Cortázar Como casi siempre, al descubrirse, el desnudo y la desnuda se asombran de sus desnudeces. Como casi siempre, éstas son mejores que las de la memoria. Por supuesto, son jóvenes. Él es el primero en quebrar el encantamiento y la inercia. Sus manos se ahuecan para buscar y encontrar los pechos de ella, que al mero contacto lucen, se renuevan. Entonces, acariciando persuasivamente entre índice y pulgar los extremos radiantes, él dice o piensa: “No es que carezca de sentido de culpa, pero la verdad es que no me atormento. Las sensaciones vienen y se van, son aves migratorias, y cuando vuelven, si vuelven, ya no son las mismas. Se fueron frescas, espontáneas, recién nacidas, y regresan maduras, inevitablemente programadas. Entonces, ¿A qué ahogarse en el deber? El deber, al igual que el dolor (¿o será otra filial del dolor?), es un cepo. Esto hay que sa...

Paisaje - Mario Benedetti

Imagen
La frase de la imagen NO pertenece a Mario Benedetti . Este paisaje es casi una mujer si se mira con buena voluntad figura un matorral o cabeza en desorden dos suaves promontorios que son sus pechos en calma hay la verde hondonada con su ombligo de sombra el musgo hospitalario cubre un sexo furtivo y poniendo otro poco de buena voluntad dos sistemas de rocas abiertos como piernas es toda una metáfora envolvente de la naturaleza inesperada en el paisaje que es mujer echo de menos sin embargo a una mujer que no es paisaje Mario Benedetti - Despistes y franquezas (1989).

Mario Benedetti - Compañero de olvido

Imagen
La frase de la imagen NO pertenece a Mario Benedetti . a Juan Gelman Un jour passera la camaraderie inerte de l'oubli RENÉ CHAR Compañero remoto en tu fe de madera alerta en la querella que no se desvanece transcurres por los sueños y el incierto futuro sin parpadear ni vernos / custodio de la noche hacedores de inviernos y socorros mendigos legatarios de brumas y expiaciones se borran y te borran del próximo presagio dictándote el olvido y olvidándote de poco y nada sirven los residuos de las dulzuras o de las borrascas pero aun si proteges tu dolor bajo llave igual han de llegarte mi alarma y mi consuelo compañero de olvido / en el olvido estamos recordándonos sabiéndonos solidarios sin nombre / solitarios de a uno o en montón pero insepultos compañero de olvido / no te olvido tus tormentos asoman en mis sienes blancuzcas el mundo cambia pero no mi mano ni aunque dios nos olvide / olvidaremos Mario Benedetti - Despistes y ...

Grafiti sin muros - Mario Benedetti

Imagen
La frase de la imagen NO pertenece a Mario Benedetti . Las modas pasan, los escombros quedan. * De todos los ismos sólo queda el abismo. * Los parricidas son huérfanos precoces. * Yankee stay home. * Más vale estar vivo que mal acompañado. * Preciso abogado para defensa en Juicio Final. * El ombligo es un hit. * Lo grave no es el pecado original sino las fotocopias. * Hacer la venia es pecado venial. * Libertad o suerte. * Los únicos ángeles de que recelo son los demonios disidentes. * Best seller of paradise: “Who's who in hell?” * Aggiornamento: Sésamo instaló portero eléctrico. * Peor que el stress es cuatro. Mario Benedetti - Despistes y franquezas .

El hijo - Mario Benedetti

Imagen
La frase de la imagen NO pertenece  a Mario Benedetti . De haber tenido un hijo no lo habría llamado ni mario ni orlando ni hamlet ni hardy ni brenno como reza mi fardo onomástico más bien le habría colgado un monosílabo algo así como luis o blas o juan o paz o luz si era mujer de manera que uno pudiera convocarlo con sólo respirar de haber tenido un hijo le habría enseñado a leer en los libros y muros y en los ojos veraces y también a escribir pero sólo en las rocas con un buril de fuego de modo que las lluvias limpiaran sus palabras defendiéndolas de la envidia y la roña y eso aunque nadie nunca se arrimara a leerlas de haber tenido un hijo acaso no sabría qué hacer con él salvo decirle adiós cuando se fuera con mis heridos ojos por la vida. Mario Benedetti - Despistes y franquezas .

Cleopatra - Mario Benedetti

Imagen
La frase de la imagen NO pertenece a Mario Benedetti .  El hecho de ser la única mujer entre seis hermanos me había mantenido siempre en un casillero especial de la familia. Mis hermanos me tenían (todavía me tienen) afecto, pero se ponían bastante pesados cuando me hacían bromas sobre la insularidad de mi condición femenina. Entre ellos se intercambiaban chistes, de los que por lo común yo era destinataria, pero pronto se arrepentían, especialmente cuando yo me echaba a llorar, impotente, y me acariciaban o me besaban o me decían: Pero, Mercedes, ¿nunca aprenderás a no tomarnos en serio?  Mis hermanos tenían muchos amigos, entre ellos Dionisio y Juanjo, que eran simpáticos y me trataban con cariño, como si yo fuese una hermana menor. Pero también estaba Renato, que me molestaba todo lo que podía, pero sin llegar nunca al arrepentimiento final de mis hermanos. Yo lo odiaba, sin ningún descuento, y tenía conciencia de que mi odio era cor...

Vaivén - Mario Benedetti

Imagen
La frase de la imagen NO pertenece a Mario Benedetti . Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará. Julio Cortázar Como casi siempre, al descubrirse, el desnudo y la desnuda se asombran de sus desnudeces. Como casi siempre, éstas son mejores que las de la memoria. Por supuesto, son jóvenes. Él es el primero en quebrar el encantamiento y la inercia. Sus manos se ahuecan para buscar y encontrar los pechos de ella, que al mero contacto lucen, se renuevan. Entonces, acariciando persuasivamente entre índice y pulgar los extremos radiantes, él dice o piensa: “No es que carezca de sentido de culpa, pero la verdad es que no me atormento. Las sensaciones vienen y se van, son aves migratorias, y cuando vuelven, si vuelven, ya no son las mismas. Se fueron frescas, espontáneas, recién nacidas, y regresan maduras, inevitablemente programadas. Entonces, ¿A qué ahogarse en el deber? El deber, al igual que el dolor (¿o será otra filial del dolor?), es un cepo. ...

Lingüistas - Mario Benedetti

Imagen
Los mejores cuentos y frases de Mario Benedetti . Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática. De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica: ­¡Qué sintagma! ­¡Qué polisemia! ­¡Qué significante! ­¡Qué diacronía! ­¡Qué exemplar ceterorum ! ­¡Qué Zungenspitze ! ­¡Qué morfema! La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas. Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: «Cosita linda». Mario Benedetti -...

Mario Benedetti - El niño Cinco Mil Millones

Imagen
Los mejores relatos y frases de Mario Benedetti . En un día del año 1987 nació el niño Cinco Mil Millones. Vino sin etiqueta, así que podía ser negro, blanco, amarillo, etc. Muchos países, en ese día eligieron al azar un niño Cinco Mil Millones para homenajearlo y hasta para filmarlo y grabar su primer llanto. Sin embargo, el verdadero niño Cinco Mil Millones no fue homenajeado ni filmado ni acaso tuvo energías para su primer llanto. Mucho antes de nacer ya tenía hambre. Un hambre atroz. Un hambre vieja. Cuando por fin movió sus dedos, éstos tocaron tierra seca. Cuarteada y seca. Tierra con grietas y esqueletos de perros o de camellos o de vacas. También con el esqueleto del niño 4,999,999,999. El verdadero niño Cinco Mil Millones tenía hambre y sed, pero su madre tenía más hambre y más sed y sus pechos oscuros eran como tierra exahusta. Junto a ella, el abuelo del niño tenía hambre y sed más antiguas aún y ya no encontraba en sí mismo ganas de pensar o creer. Una s...