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By Radio Saudade. Con la tecnología de Blogger.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Intramuros

 Esta noche estoy solo. Mi compañero (algún día sabrás el nombre) está en la enfermería. Es buena gente, pero de vez en cuando no viene mal estar solo. Puedo reflexionar mejor. No necesito armar un biombo para pensar en vos. Dirás que cuatro años, cinco meses y catorce días son demasiado tiempo para reflexionar. Y es cierto. Pero no son demasiado tiempo para pensar en vos. Aprovecho para escribirte porque hay luna. Y la luna siempre me tranquiliza, es como un bálsamo. Además ilumina, así sea precariamente, el papel, y esto tiene su importancia porque a esta hora no tenemos luz eléctrica. En los dos primeros años ni siquiera tenía luna, así que no me quejo. Siempre hay alguien que está peor, como concluía Esopo. Y hasta peorísimo, como concluyo yo.

 Es curioso. Cuando uno está afuera e imagina que, por una razón o por otra, puede pasar varios años entre cuatro paredes, piensa que no aguantaría, que eso sería sencillamente insoportable. No obstante, es soportable, ya se ve. Al menos yo lo he soportado. No niego haber pasado momentos de desesperación, además de aquellos en que la desesperación incluye sufrimiento físico. Pero ahora me refiero a la desesperación pura, cuando uno empieza a calcular, y el resultado es esta jornada de clausura, multiplicada por miles de días. No obstante, el cuerpo es mas adaptable que el ánimo. El cuerpo es el primero que se acostumbra a los nuevos horarios, a sus nuevas posturas, al nuevo ritmo de sus necesidades, a sus nuevos cansancios, a sus nuevos descansos, a su nuevo hacer y a su nuevo no hacer. Si tenés un compañero, lo podés medir al principio como a un intruso. Pero de a poco se va convirtiendo en interlocutor. El de ahora es el octavo. Creo que con todos me he llevado bastante bien. Lo bravo es cuando las desesperaciones no coinciden, y el otro te contagia la suya, o vos le contagiás la tuya. O también puede ocurrir que uno de los dos se oponga resueltamente al contagio y esa resistencia origine un choque verbal, un enfrentamiento, y en esos casos justamente la condición de clausura ayuda poco, mas bien exacerba los ánimos, le hace a uno (y al otro) pronunciar agravios, y, algunas veces, hasta decir cosas irreparables que enseguida agudizan su significado por el mero hecho de que la presencia del otro es obligatoria y por lo tanto inevitable. Y si la situación se pone tan dura que los dos ocupantes del lugarcito no se dirijan la palabra, entonces tal compañía, embarazosa y tensa, lo deteriora a uno mucho más, y más rápidamente, que una soledad total. Por suerte, en este ya largo historial, tuve un solo capítulo de este estilo, y duró poco. Estábamos tan podridos de ese silencio a dos voces, que una tarde nos miramos y casi simultaneamente empezamos a hablar. Después fue fácil.

 Hace aproximadamente dos meses que no tengo noticias tuyas. No te pregunto que pasa porque sé lo que pasa. Y lo que no. Dicen que dentro de una semana todo se regulizará otra vez. Ojalá. No sabes lo importante que es una carta para cualquiera de nosotros. Cuando hay recreo y salimos, de inmediato se sabe quiénes recibieron cartas y quiénes no. Hay una extraña iluminación en los rostros de los primeros, aunque muchas veces traten de ocultar su alegría para no entristecer más a los que no tuvieron esa suerte. En estas últimas semanas, por razones obvias, todos estábamos con caras largas, y eso tampoco es bueno. De modo que no tengo respuesta a ninguna pregunta tuya, sencillamente porque carezco de tus preguntas. Pero yo sí tengo preguntas. No las que vos ya sabés sin necesidad de que te las haga, y que, dicho sea de paso, no me gusta hacerte para no tentarte a que alguna vez (en broma, o lo que sería muchísimo más grave, en serio) me digas: "Ya no." Simplemente quería preguntarte por el Viejo. Hace mucho que no me escribe. Y en este caso tengo la impresión de que no hay ninguna otra causa para la no recepción de cartas. Sólo que hace mucho que no me escribe. Y no sé por qué. Repaso a veces (sólo mentalmente, claro), lo que recuerdo haberle escrito en algunos de mis breves mensajes, pero no creo que haya habido en ellos nada que lo hiriera. ¿Lo ves a menudo? Otra pregunta: ¿cómo le va a Beatriz en la escuela? En su última cartita me pareció notar cierta ambigüedad en sus datos. ¿Te das cuenta de que te extraño? Pese a mi capacidad de adaptación, que no es poca, ésta es una de las faltas a las que ni mi ánimo ni mi cuerpo se han acostumbrado. Al menos, hasta hoy. ¿Llegaré a habituarme? No lo creo. ¿Vos te habituaste?
Mario Benedetti - Primavera con una esquina rota.





 

37 Comentarios:

  1. Yo no... y eso mismo pienso...Sólo que hace mucho que no me escribe. No sé por qué... y se acabó !

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  2. Puede que si me extrañe, y que en algunas ocasiones esté apunto de llamarme, pero en éste caso es posible que aunque se muera por escucharme, su orgullo es muy grande y es lo que provoca que se quede en el intento.

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    1. El orgullo mata al ser humano...y a las historias las deja sin contenido

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  3. Ninguno de los dos nos lo vamos a conseguir. Ninguno de los dos va habituars! Pero parece que el orgullo puede más que nuestro amor! Acá voy a estar esperando siempre, siempre... Toda mi vida amandate y extrañandote con cada parte de mi Cuerpo.

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  4. Quizas las cicatrices que dibuje en su alma, con el pincel de mi querer, no son tan superficiales como crei....quizas si me extraña.

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  5. Hace un año y 24 días que leía este libro y te regalaba trocitos a distancia !!!!!!!..... y la distancia nos mató todo....

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  6. Yo no lo logró habituarme, el lo logro con éxito y es feliz...a eso es muy difícil acostumbrarse.

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    1. Yo tampoco. Y siento que me necesita. Pero es muy complicado todo, me pregunto por qué.

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  7. Habituarme o rehusarme esa es la cuestión.

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  8. ¿ tu ya te habituaste? Yo aun no, y aun asi espero tu regreso. Blackito

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  9. Estas dos frases: "...ahora me refiero a la desesperación pura, cuando uno empieza a calcular, y el resultado es esta jornada de clausura, multiplicada por miles de días", y "...no tengo respuesta a ninguna pregunta tuya, sencillamente porque carezco de tus preguntas. Pero yo sí tengo preguntas".

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  10. No. Aún no puedo. Mi mente se ocupa de cosas "importantes" pero mi corazón no deja de doler. Y él no vuelve, ni habla, ni escribe...

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  11. Eh pensado que puedo seguir sin ti, pero aún no logro acostumbrarme.

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  12. Cuando hay amor verdadero no se habituan, el corazón siempre duele.

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  13. Ya pasaron 15 años y no logro arrancarte de mi cabeza y mi corazón....te voy amar siempre mi pedacito de cielo y no puedo ni quiero habituarme

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  14. Han pasado 36 años y aún duele el corazón …!!! siempre estás en mí y algún día nos volveremos a encontrar….!!!

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  15. Es como estar en espera que aparezcas como aquellos días, como esos en los que tu sonrisa iluminaba la vida desde lejos, desde cerca, desde siempre, y si 30 años después, no no me habitúo a no verle, a mi vida le falta la luz de tu sonrisa M

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  16. Seguramente ya te acostumbraste a estar
    Sin mi, o simplemente no te hago falta
    Extraño verte,sentir tu cuerpo y alma junto
    A mi, pero es mejor estar lejos
    Y conservar tu recuerdo!
    O.

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  17. Ya no creo q me necesites ,ni recuerdes como yo a vos ♡♡♡♡♡♡♡

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  18. Qué genialidad!mejor no responder... Porque no hay preguntas...!

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  19. "Jamás me habituaré a su ausencia, a la nostalgia de no tenerlo conmigo; pero el recuerdo del ser amado crece en la distancia de los cuerpós, y a eso, ya se habituó mi alma".

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  20. Ya me acostumbre a extrañarte, a tu ausencia.
    Quizá podría vivir sin ti, pero no quiero.

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  21. Es tan triste extrañar lo que nunca se tuvo ,mucho más con la certeza de que nunca se tendrá 😢

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  22. No me he acostumbrado! La verdad es que te extraño! Te extraño tanto que duele tu ausencia, ya siento que muero porque no te tengo a mi lado! Como fue que me vine a meter en esta situación? Tanto que decía que no! Y ahora estoy perdidamente enamorada sin que te des cuenta de ello! No te das cuenta que mis ojos se inundan de lágrimas por no poder siquiera verte! Tu voz es mi consuelo cada noche, escuchar como nos vamos arrullando hasta quedarnos dormidos! Mil palabras quiero decirte pero no me atrevo, quiero responderte un te amo, pero me da miedo, me han herido tantas veces que creo que en lugar de volverme fuerte me he vuelto más frágil, solo espero que esta noche donde hasta la luna me ha avandonado pase rápido, que pasen todos los días de manera instantánea hasta el momento en que te pueda ver y tener en mis brazos!

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  23. Y yo te extraño ayer,hoy y ahora!

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  24. Aún duele y lloro, pero no lo quiero de vuelta...se fue despues de cuarenta años juntos...

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  25. Ya perdí la cuenta de los días y horas sin la presencia de ella. Sus fotos y mis recuerdos son lo único que me queda y son mi compañía. Los atesoro sin duda. La extraño... Pero ella no lo sabe. El trabajo en exceso me permite crear una pantalla de semiolvido, pero solo consigo aplazar mis suspiros.

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  26. Yo me acostumbré a su ausencia pero aún me duele y lo extraño

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  27. duele como el primer dia y mas cuando el silencio crece...

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  28. Y sigo esperando mucho, ahora, escribiendo estas líneas siento que invado su silencio, que es también mi silencio. Cuando ella me escribe para saludarme, el mundo cambia de color. Aunque solo sea para dos o tres frases... La extraño y ... no sé si lo sabe.

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