El libro de los abrazos

El libro de los Abrazos, no es mio, de antemano lo supe. Pertenece a la biblioteca, supongo entonces que aunque sea de todos, paralelamente no es de nadie.

Es de Galeano, el uruguayo.

Ni bien he terminado con el, ya siento que lo pierdo, en sentido físico, siento que su tiempo conmigo va en pique, que se nos acaba.
Y ya me da miedo, y ya me hice mil preguntas.

¿Quién sigue? Aunque el libro me dió tanto, yo también le di mucho, lo hice tan mio. Enterada que no era mio desde la primera vez, que batallosamente debido a mi mala vista, fijé mi mirada en el, enterada desde la primera vez que mis dedos lo sintieron y le hablaron. Y aún así lo trate como tal, le hice tanto. Y él o la que sigue ¿ sabrá que su cuerpo esta tan lleno de mis dedos? de mis labios, de mi cabello. Y él o ella, el que sigue ¿sabrá leerlo, sabrá atenderle cuándo el libro se lo pida? Le dedicarán, no su tiempo, eso cualquiera...¿le dedicarán sus penas, su ansia, sus ganas de escapar de lo real y así fundirse en él, como él, mi libro quiere que nos fundamos?

¿lo posará sobre su pecho como yo lo hice?

Entonces, ¿dormiran juntos como durmió conmigo? él o ella
¿percibirán mi aroma?
No puedo dejar de pensar en él o ella, en sus manos sobre mi libro, en sus dedos tan bien intencionados tratando, con cariño, alisarle el tremendo dobles que le cause cuando, de entre aquí y de entre allá, resbaló de mis manos al suelo.
No puedo dejar de pensar, que después de tanto tiempo, tantas manos, tantos dedos, tantas penas, tantas ansias dedicadas a él, mi libro, llegue el dia que: aunque de él me quedo todo, de mi no le quede nada.

Y esto, os juro por la luz eterna del sol, que no fue analogía.

Atte: YO

Veronica Montalvo Diaz