La función del arte/1




 Diego no conocía la mar. El padre, Santiago Kovadloff, lo llevó a descubrirla.

 Viajaron al sur.

 Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.

 Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó mudo de hermosura.

 Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:

 —¡Ayúdame a mirar!

El libro de los abrazos